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Las “Damas de Blanco” deben estar “Verdes” 

William Tello

A veces es difícil entender la situación internacional y las razones reales que motivan las decisiones cuando los hilos políticos se mueven procurando intereses y beneficios para los propios gobiernos, o para consolidar metas transnacionales de unos pocos que buscan cimentar un liderazgo, que para algunos es inalcanzable, pero que en términos de expansión ha logrado sus objetivos en las democracias latinoamericanas. Muchas veces estos movimientos llegan al poder a través de las propias herramientas democráticas y posteriormente se van reformando, asentando, incrustando y finalmente enquistando hasta convertirse en verdaderos regímenes purulentos que avasallan a todos quienes pretendan oponerse, aun con el pensamiento, a sus designios y pretensiones. Pero estos tarde que temprano caen, porque como en el caso de Venezuela, no se ve luz al final del túnel, el progreso parece cada vez más lejano y a los ojos de muchos, el llamado socialismo del siglo XXI se ve salpicado por la asesoría cubana que solo ha permitido la creación de organismos creados exclusivamente para la represión, principalmente política y después social. Aunque se busquen a través de estos medios meritorios efectos que reduzcan las desigualdades, lo que se logra es la polarización de la población  que no va a permitir que se enquisten en la sociedad modelos como el cubano. Gran parte del avance de la izquierda en Latinoamérica se debe precisamente a la concentración de la riqueza en manos de unos pocos, pero sobre todo a la corrupción reinante en los países que como Venezuela, sufrieron de manos de los gobernantes de derecha un saqueo deshonroso que hizo que la población volcara sus anhelos en el populismo de quien solo pretendía perpetuarse en el poder. Pero la izquierda ha tenido triunfos que han sido democráticos y que han logrado también efectos positivos en la economía, en el cierre de la brecha entre ricos y pobres y el mayor acceso a los servicios vitales para las poblaciones menos favorecidas, como ha sido el caso de Brasil y en menor escala en Argentina y Paraguay. Y se han expandido los gobiernos de izquierda a otros países como Ecuador, Nicaragua, Bolivia, El Salvador, Chile, Perú, etc. Podemos decir que prácticamente México y Colombia son la excepción. Hasta se ha dicho que Barack Obama tiene tendencias socialistas y que está muy cerca de los ideales de izquierda, como lo ha demostrado con la reforma de salud recientemente implementada. Pero cada nación debe escoger el gobernante que prefiera; podríamos decir que no molesta que la izquierda gane adeptos o gobiernos siempre y cuando persistan los principios democráticos para acceder al poder. Si el pueblo venezolano elige continuar con el socialismo chavista es su problema interno, siempre y cuando se haga en cumplimiento de las posibilidades democráticas de los partidos opositores. Pero cuando extrapolamos las situaciones internas y locales de los países y los llevamos a la comunidad internacional, allí como que nos incomoda que nos metan a todos en el mismo paquete; porque los métodos para llegar al poder violan los principios fundamentales de las mismas organizaciones. Esto es lo que ha ocurrido con la CELAC, la famosa Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, conformada por 33 países y que nació en la Rivera Maya mexicana en febrero del 2.010. Su finalidad se fundamenta en avanzar en la unidad y en la integración política, económica, social y cultural; en el bienestar social, la calidad de vida, el crecimiento económico y el desarrollo independiente y sostenible. Hasta aquí todo va bien. Pero sus principios y valores están fundados en el respeto al derecho internacional, la democracia, el respeto a los derechos humanos y el no uso, ni la amenaza del uso de la fuerza. Aquí si está el problema. ¿Realmente los 32 representantes de los países miembros del CELAC, nos quieren meter el cuento a los ciudadanos de a pie, que Raúl Castro, Fidel Castro y el régimen que han impuesto en Cuba durante todos estos años se fundan en el respeto a los derechos humanos, a la democracia y al no uso de la fuerza ni de la sola amenaza del uso de la misma? Vuelvo y repito, es de respeto el derecho soberano de cada país para escoger su forma de gobierno y organización política y económica, pero dentro de los principios democráticos y Cuba precisamente ha adolecido de todos los principios fundamentales que dieron origen a la CELAC. Me imagino que el mandatario Chileno algo intentó decir, cuando le dijo a Raúl Castro en su discurso al entregarle la presidencia de la CELAC, que el objetivo de la mesa ejecutiva era principalmente el mantenimiento de la unidad, del entendimiento, de la defensa de la democracia y las libertades. Razón tiene el exilio cubano en calificar de “vergonzosa” la presidencia pro tempore entregada a Castro. Las damas de blanco deben estar “verdes”, pues deben sentir que su lucha es estéril para toda Latinoamérica. Tristeza, verguenza y rabia es lo que siento de solo ver a Raúl Castro y a su régimen de terror y violaciones a los derechos fundamentales, convertido ahora en el símbolo de la democracia latinoamericana. Parece un chiste, pero de muy mal gusto.

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