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Entrevista Exclusiva por Rossana Azuero 

Curiel foto # 2

Francisco Curiel

Gracias por su obra musical

Ven, que esta noche mi voz va a romper el silencio

Como la espuma rompe en la roca del mar

Ven, que esta noche será de te quiero a te quiero

Tan excitante como el compás de un bolero

 No hay nada en la vida del maestro Francisco Curiel que no remita a su música, y es que el arte de componer es un regalo de Dios. Pero en este caso también es una herencia familiar, su padre fue Federico Curiel, popularmente conocido como ‘Pichirilo’, un actor, director, dibujante y compositor, creador del personaje “ El Látigo Negro”, y quien recientemente recibió un reconocimiento por haber tenido un lugar especial en la historia del cine mexicano.

“La Cineteca del Cine Nacional nos entregó un libro de su vida”, expresa con emoción Francisco y continua. “Mi papá escribió temas para Pedro Infante y para muchas películas. Su primo, Gonzalo Curiel (compositor de temas como Morenita Linda) era mayor que él y se lo llevó a México, porque no lo dejaban salir solo de Guadalajara, con la promesa de que no trabajaran en nada que no fuera la música, cuando se enteró el padre de Gonzalo lo corrió de la casa. Con los años cuando se volvió famoso, a su papá en una entrevista le preguntaron por qué lo había botado de su casa y su respuesta fue genial; es que yo no sabía que mi hijo iba a ser Gonzalo Curiel”.

MaestroFranciscoCuriel1

El maestro Curiel es el padre del cineasta Álvaro Curiel De Icaza, director de la película ‘El Acorazado’, de quien también orgullosamente nos habla.

“Esta es la primera película de mi hijo y en ella incluyó música de mi padre, mía y de Gonzalo la canción ‘Vereda Tropical’ que es el tema principal. Yo le escribí el tema de entrada de la película que lleva el mismo nombre ‘El Acorazado’, asi la herencia en el arte, continua”.

Francisco admite que aprendió a tocar la guitarra, aprovechando las tertulias de esas grandes bohemias que se celebraban en su casa.

“Yo crecí, entre tríos o Cuco Sánchez y Pepe Jara grandes actores, ya que mi padre se la pasaba haciendo películas y música. Recuerdo que viendo tocar a Los Panchos o a Los 3 Diamantes, oía  un acorde y me subía a mi cuarto corriendo a tratar de aprendérmelo, esto me daba mucha emoción. Siempre tuve esa nostalgia de que la guitarra siempre me rescató, en la escuela me sacó de lo común y todos me invitaban a las fiestas, a todos lados, pero cuando llegaba me preguntaban, ¿y tú guitarra? O sea que me dio ese plus, ese privilegio de ser diferente a los demás y en ocasiones les decía; ustedes me invitaron a mi o a la guitarra”, anota sonriendo.

Los momentos junto a su padre, Francisco Curiel los recuerda a la perfección:

“Puedo decir que viví entre la realidad y la fantasía. Yo me iba con mi papá a las filmaciones y  para ese entonces no sabía la dimensión de lo que vivía al estar entre grandes figuras. Asi conocí por ejemplo a El Santo, el Enmascarado de Plata, sin su máscara, a Tintán, a la gran Chavela Vargas o a Los Panchos, cuando llegaban a casa a cenar y mi padre los ponía a improvisar, era lo más normal.”

A sus 17 años inicio a su carrera creando los temas para la película María Isabel, lo que le permitió ingresar a la Sociedad de Autores y Compositores de México.

“Tuve el honor de escribir para esa película la música y con los años me di cuenta de que fue uno de los clásicos más importantes de Silvia Pinal. En la televisión de México se sigue pasando por lo menos cuatro veces al año, se quedó como un icono de esa época de Silvia en sus mejores momentos. Esa película fue filmada en su casa y ella estaba casada con Enrique Guzmán, después de que terminó de filmarse queda embarazada de Alejandra Guzmán o sea que hay muchas cosas alrededor de esa historia”.

En su anhelado camino de componer y hacer música, no pasó mucho tiempo cuando se le presentó una gran oportunidad: el Festival OTI con el tema “Un bolero”. Acerca de esto el maestro evoca con mucha añoranza.

“Me dio mucha emoción porque Celia Cruz, que fue la presidenta del jurado, me puso un 10 y luego pudo ver a la gente llorando por la nostalgia que les dio esa canción, recordando asi todo un pasado tan rico que tenemos los latinoamericanos en ese género. Yo llevé a Chamín Correa para que me hiciera el favor de acompañarme con la guitarra y su interprete Carlos Cuevas. Lo que no olvido fue que cuando presenté ese tema para la Oti, ese año, que era de las grandes baladas, me dijeron que estaba loco. Es más, el día de las eliminatorias ni fui al programa pensando que no ganaría y después se comunican conmigo diciéndome que había pasado la primera eliminatoria, no lo podía creer. Por eso el haber ganado ese Festival tan importante y compitiendo con veinte y tantos países”.

Y esta es la historia del tema “Un bolero” contada por su autor, el que le brindó la admiración del exigente público del Festival Oti para luego convertirse en compañero de los bohemios.

“Yo iba en el periférico por donde está, en  los juegos de Chapultepec, la montaña rusa, de ahí nace esa idea: como decir que te quiero a través de un bolero.

“Trate de encontrar la frase ideal

que al fin te pudiera explicar

el miedo que tengo de hablarte

de todos los sueños

que habitan en mi soledad

y pensé cantarte un bolero”

 

En el festival Juguemos a Cantar, Francisco Curiel, consigue el primer lugar, con el tema “Mágico”, gracias al Mundial México 86 crea asi la música del Himno Oficial de ese campeonato de fútbol.

“Qué maravilla, se grabó en Viena con la orquesta sinfónica. Hace unas semanas pasaron cuando el Estadio Azteca cumplió cuarenta y tantos años de construido y en una de las partes mostraron un pedacito del mundial, algo que inclusive fue chistoso ya que mi hijo Álvaro, que es aficionado al fútbol  me dijo; papá vivíamos cerca del estadio y no me llevaste al mundial siendo que el tema era tuyo. Yo, que he ido a todos los mundiales, hasta en Paris, al único mundial que teníamos a dos cuadras de casa no me llevaste. Siempre me lo reprocha y creo que esa es la magia que tiene un compositor, ese es el honor que Dios nos da, un don para poder trasmitirlo a los demás y que se quede para una eternidad un tema, porque para mí componer una canción es como reír o llorar, solo un sentimiento”, manifiesta.

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Y asi el compositor mexicano afirma su música como arte.

“Estaba en una casa disquera un día tocando en el piano y llegó un director artístico y me pidió que hiciera una canción para un grupo que iban a lanzar, y en ese momento recordé que unos amigos me habían invitado a un sitio que se llamaba El Salón California y me llamó mucho la atención que todos los domingos se juntaban las niñas domésticas y que las sacaban a bailar pero no hablaban con ellas ni les preguntaban sus nombres, de ahí nació el tema “Amor sin Palabras”, Luego me cuentan  que Los Caminantes la grabaron, que estuvo más de un año en el primer lugar en Billboard, que lleva más de cinco millones de copias vendidas y escribirla me tomo tan solo cinco minutos”.

Finalmente quiso compartir también su más reciente obra musical.

“Acabo de hacer el tema ‘De igual a igual’ con Magdalena Zárate, una gran interprete, es para las mujeres en México sometidas y golpeadas y se lo llevamos a Manzanero, ya que incluimos unos temas de su autoría, él quedó fascinado”.

El maestro Francisco Curiel es auténtico, es verdadero, es un ser humano sensible y ama la música de la manera más profunda, como para decir te quiero a través de un bolero, la mismísima expresión del sentimiento romántico.

 

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