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La dependencia de EE.UU. y China puede condicionar el desarrollo de Latinoamérica 

La dependencia de EE.UU. y China puede condicionar el desarrollo de Latinoamérica
El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno , participa en las reuniones de las delegaciones de los 48 países miembros, en el marco de la 55ª asamblea anual de la institución, que se celebra hasta el domingo en el complejo hotelero brasileño de Costa do Sauípe, en Bahía (Brasil). EFe

Costa do Sauípe (Brasil), 30 mar (EFE).- La fuerte vinculación que algunos países latinoamericanos tienen con los Estados Unidos y otros con China puede condicionar el crecimiento de sus economías a medio plazo dependiendo del comportamiento de esos dos gigantes, según un informe divulgado hoy.
En un estudio macroeconómico divulgado hoy durante su 55ª Asamblea Anual en el balneario brasileño de Costa do Sauípe, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) evaluó qué efectos tendría en las economías de la región un mayor o menor crecimiento tanto de China como de los Estados Unidos a corto y mediano plazo.
“México, Centroamérica y el Caribe podrían beneficiarse en un escenario de mayor crecimiento en Estados Unidos y menor crecimiento en China”, señala el informe al considerar esta hipótesis.
Frente a esto, los países de América del Sur, que “están más expuestos a un impacto negativo” en el caso de que se produjera “un shock negativo en China”, se beneficiarían menos de un alto crecimiento en Estados Unidos, según estas proyecciones.
El estudio destaca que la desaceleración de las economías emergentes ha sido uno de los “rasgos más visibles de la economía global en los años recientes”, y cita como ejemplos el de China, Brasil, México, India o Sudáfrica, que “crecieron a un promedio de 6,5 % al año entre 2004 y 2008, pero su crecimiento esperado para los próximos cinco años es de 4,7 % al año”.
Respecto a Estados Unidos, que empieza a dejar atrás la Gran Recesión de 2008 hasta el punto de que ha empezado a retirar gradualmente la medidas de estímulo, el informe del BID toma como base la proyección de que el crecimiento “se acelere del 1,9 % del año pasado a 2,8 % en 2014″.
Esa aceleración del crecimiento debe darse a medida que en el gigante del norte desaparezcan las restricciones fiscales, mejore el mercado de la vivienda así como el balance de los hogares, según el trabajo, coordinado por el asesor jefe del Departamento de Investigación del BID, Andrew Powell.
“Si el crecimiento de Estados Unidos alcanza el 4 % en 2015, y la normalización de la política monetaria avanza suavemente, se calcula que el crecimiento en la región aumentará al 6 % en 2015″, reza el informe macroeconómico.
Según las cifras oficiales más recientes, en 2013 la economía de Estados Unidos tuvo un crecimiento del 1,9 %, después del 2,8 % del año anterior, mientras que las previsiones de la Reserva Federal auguran entre un 2,8 y un 3,2 % para 2014.
Pero si el crecimiento chino “disminuye a 5,3 % en 2015″ -actualmente se espera que el PIB chino aumente un 7,5 % este año y se desacelere al 7 % hacia 2016-, “es probable que el crecimiento regional caiga hasta un 1,5 % ese mismo año”, añade el informe.
Mencionando casos concretos, las dos economías mayores de Latinoamérica, Brasil y México, tendrían efectos opuestos según la conjugación de estas variables en el trabajo del BID.
México ganaría más por un mayor crecimiento en Estados Unidos y se vería menos afectado por un impacto negativo en China, y a Brasil le perjudicaría más una desaceleración del crecimiento chino.
El informe cita otros casos como los de Colombia, cuyas tasas de crecimiento “son bastante sensibles a estos impactos, mientras que en El Salvador el efecto es casi nulo”, dice.
A pesar de que se espera que la región crezca más rápidamente en los próximos dos años que en los tres años anteriores, las tasas proyectadas por el BID para América Latina y el Caribe son del “un 3 % en 2014 y un 3,3 % en 2015, cercano al crecimiento potencial”.
Ese crecimiento, sin embargo, está “muy por debajo de las tasas de crecimiento alcanzadas antes de la Gran Recesión”, que fueron del orden del 4,9 % en 2003-2007, recuerda el organismo.
Asimismo, indica que unos crecimientos a ese ritmo “no permitirán a la región abordar numerosas necesidades sociales aún no satisfechas” y además son sustancialmente inferiores a las de otras regiones emergentes del mundo, sobre todo el este asiático.
“El crecimiento en gran parte del mundo desarrollado sigue por debajo del potencial; las economías emergentes siguen creciendo y (…) se espera que el desempeño económico de América Latina y el Caribe vuelva a la normalidad”, concluye el informe.
El Banco Interamericano de Desarrollo concluye hoy en Costa do Sauípe su 55ª Asamblea Anual, durante la que revisó el papel del sector privado en el desarrollo de las economías latinoamericanas y las acciones de este organismo en fomentar su crecimiento.

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