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El mercado de la nostalgia dispara la exportación de productos bolivianos 

El mercado de la nostalgia dispara la exportación de productos bolivianos
Fotografía de chuño y tunta (papas deshidratadas) para la venta este lunes 8 de septiembre de 2014, en un mercado popular en La Paz (Bolivia). EFE

La Paz, 8 sep (EFE).- El “mercado de la nostalgia” boliviano, abastecido por la añoranza de los emigrantes de sus productos patrios, ha elevado las exportaciones de alimentos y bebidas típicas como la quinua, el licor de uvas llamado singani o el chuño y la tunta, papas deshidratadas muy apreciadas en el recetario local.
“La comida es un nexo muy fuerte con la cotidianeidad vivida en los países de origen. Es ahí donde surge la idea de los mercados nostálgicos o comercio nostálgico”,explica a Efe el investigador de la Universidad Mayor de San Andrés Alfonso Hinojosa.
El profesor de Psicología de la Universidad de Aquino Bolivia, René Estenssoro, sostiene que, más allá de la alimentación, la comida también tiene una connotación psicológica de pertenencia a una comunidad o pueblo, algo que cobra especial significación cuando se vive en el extranjero.
“La manera en que se generan estos alimentos, como la producción del chuño (que se deshidrata) en el frío del invierno, ya dicta algo de la cultura altiplánica”, indicó el psicólogo.
También sostuvo que, cuando una persona está lejos de su país, “lo primero que extraña es la comida, porque es un factor de comunicación con su cultura”.
Según datos oficiales del Gobierno boliviano, las exportaciones de productos agropecuarios crecieron en 1,14 % entre enero y julio de este año, con respecto al mismo periodo del 2013, y se prevé que en 2014 la producción de papa suba casi un 25 %.
La exportación de productos como la cerveza de malta boliviana o la quinua, entre otros, generó el año pasado ingresos por valor de 146,4 millones de dólares y en el primer semestre del 2014 estas exportaciones ya suman 123,4 millones.
Otros de los productos apreciados en el mercado boliviano de la nostalgia son el singani, un licor de uva fermentada similar al pisco peruano, la oca (un tubérculo andino), la carne de llama deshilachada y tostada conocida como “charque”, o la cañahua, un grano parecido a la quinua que se cultiva en el altiplano.
El mercado de la nostalgia, sin embargo, no utiliza los cauces de exportación legales, y los productos no llegan al extranjero en contenedores, sino en las maletas de otros bolivianos que visitan a sus familiares y amigos emigrados, o en encomiendas enviadas por correo desde Bolivia.
Por ello, el Gobierno boliviano busca ahora una forma de regular este tipo de comercio para facilitar a los emigrantes el acceso a los productos de su país.
“Hemos solicitado a las instancias correspondientes, que se pueda legalizar esta exportación, para que las personas no tengan que llevar a escondidas los alimentos. En algunos casos tienen problemas”, dijo a Efe el viceministro boliviano de Desarrollo Rural y Agropecuario, Víctor Hugo Vázquez.
Según Vázquez, “formalizar” estas exportaciones impulsará el “mercado de loa nostalgia” y abrirá nuevas vías de exportación a los productos bolivianos.
Para el investigador Alfonso Hinojosa, el hecho de que este mercado no esté aún regulado no significa que peligre: “Es un mercado cautivo que siempre ha existido, pero sin duda ha crecido en los últimos tiempos”, comentó a Efe.
Así, citó países como Argentina y Brasil, donde han surgido mercados de comida exclusivamente boliviana, o España, donde la alta demanda ha provocado la apertura de tiendas de productos latinoamericanos con una variada oferta.
“Lastimosamente, uno de los productos más demandados es la cerveza, que a pesar de tener un costo más elevado que el de una cerveza local española, es más consumida. Reproduce incluso los niveles de embriaguez vistos sólo en Bolivia”, ironizó el investigador.
Sobre la hoja de coca, que en Bolivia tiene milenarios usos medicinales y culturales, señaló que allí donde hay bolivianos “siempre la hacen llegar de alguna forma”, a pesar de que el comercio de esa planta es ilegal, ya que tiene la condición de sustancia controlada según la convención antidrogas de la ONU al contener el alcaloide base para la fabricación de cocaína.

Una comerciante vende papas y papalisas este lunes 8 de septiembre de 2014, en un mercado popular en La Paz (Bolivia). EFE

Una comerciante vende papas y papalisas este lunes 8 de septiembre de 2014, en un mercado popular en La Paz (Bolivia). EFE

La boliviana Ingrid Susana Averanga Catunta, que residió durante unos años en Londres, explicó a Efe cuánto añoró la comida de su país durante su estancia en el extranjero y cómo sustituían en las recetas tradicionales algunos productos del país andino imposibles de encontrar.
Entre ellos, mencionó la quirquiña, hierba empleada en una salsa típica llamada llajua que nunca falta en las mesas bolivianas.
“Un boliviano debe conformarse con productos similares como el locoto (ají o chile) molido de los mejicanos, o salsa picante”, refirió, e insistió en que no es lo mismo comer con llajua “que con ketchup picante”.

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