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Piden al FBI aclarar muerte de joven hispana abatida por policías de Denver 

Piden al FBI aclarar muerte de joven hispana abatida por policías de Denver
De izda. a dcha., Bamby Salcedo, fundadora y presidente de la Coalición TranLatin·, May Sifuentes, activista de derechos humanos de Nueva York, y Teodora Mejía, de California y madre de una latina trans, hablan a EFE en Denver, Colorado. Organizaciones del colectivo LGBT pidieron hoy en esa ciudad respaldo para esta comunidad y para la familia de Jessica Hernández, la adolescente de 17 años abatida la semana pasada durante un enfrentamiento con agentes de la Policía de esta ciudad. EFE/Archivo

Denver (CO), 20 feb (EFEUSA).- Decenas de dirigentes comunitarios de Denver entregaron hoy en las oficinas del FBI en la capital de Colorado un petitorio con miles de firmas pidiendo la intervención de la agencia federal y otras para aclarar la muerte de la joven hispana Jessica Hernández a manos de dos policías locales el mes pasado.
Cinco representantes del Programa de Colorado contra la Violencia (CAVP) y de la organización nacional Presente.org entraron a la sede del FBI y presentaron 19.000 firmas indicando que el Departamento de Justicia de Estados Unidos debería iniciar su propia investigación sobre la muerte de Hernández, una joven gay de 17 años que estaba desarmada en el momento de los hechos el pasado 26 de enero.
“Confiamos en que de esta manera llamaremos la atención sobre una situación en el Departamento de Policía de Denver, una situación que afecta a las minorías y a la comunidad LGBTQ”, dijo Cecelia Kluding-Rodríguez, una de las organizadoras del evento, en rueda de prensa antes de ingresar a las oficinas del FBI.
La dirigente lamentó que algunos policías crean “que sus vidas son más valiosas que las vidas de los jóvenes de color”.
Hernández, que prefería el nombre de Jessie, conducía un vehículo aparentemente robado cuando dos uniformados trataron de detener el auto, en el que viajaba junto a otros adolescentes, en un callejón en el este de Denver.
En algún momento el vehículo golpeó a uno de los policías, quienes dispararon varias veces, 17 veces según reportes no confirmados oficialmente, causando la muerte inmediata de Hernández.
El petitorio afirma que la presencia federal es necesaria porque “el Departamento de Policía de Denver tiene una historia de violencia y de violaciones de los derechos civiles”.
La controvertida afirmación se basa en que desde julio de 2014, además de Hernández, otras cuatro personas jóvenes y de grupos minoritarios fueron tiroteados por la policía de Denver.
Se trata de Ryan Ronquillo, de 20 años; Carlos Jurado, 20, y Joel Jurado, 26; y un afroamericano desamparado, Sharod Kindell, de 23.
Además, según estadísticas de los Centros de Control de Enfermedades (CDC) publicadas el mes pasado, desde 1999 a 2014 la policía de Denver causó la muerte de 48 personas, la segunda cifra más alta del país después de Baltimore (59).
Uno de los primeros casos ocurridos hace 15 años, en diciembre de 1999, fue el de Ismael Mena, un inmigrante mexicano de 45 años y padre de nueve hijos que fue acribillado por un grupo especial de la policía de Denver cuando un operativo antidrogas se realizó en la casa equivocada.
Más recientemente, tres de las personas de color abatidas por la policía local estaban desarmadas, según el petitorio de CAVP.
Tras la entrega del documento, unas 50 personas se desplazaron hasta el callejón de la esquina de Newport y la Avenida 26 de Denver donde Hernández perdió la vida para realizar una vigilia en su memoria.
Allí, dirigentes religiosos y comunitarios repitieron el pedido sobre la necesidad de la intervención de las autoridades federales, algo que el Foro Latino de Colorado y la Alianza Ministerial de Metro de Denver (que agrupa a pastores afroamericanos) ya habían solicitado.
Más temprano, los padres de la joven, José Hernández y Laura Sonia Rosales, se habían presentado ante un abogado en Denver para buscar ayuda legal para el caso, que incluye serios cuestionamientos sobre la acción policial, como la cantidad de disparos realizados y si hubo o no algún maltrato del cuerpo de la joven tras recibir los balazos.
Según testigos, aún sin vida, Jessica habría sido esposada y revisada por los policías.
Durante la vigilia, los Hernández reiteraron que su hija “se preocupaba mucho por la gente” y que quería “llegar a ser policía o piloto”.
Las actividades de hoy fueron la tercera movilización en menos de una semana para denunciar casos de uso excesivo de fuerza por parte de la policía local.
El sábado 14 de febrero, una marcha frente a la sede del Departamento de Policía de Denver terminó con incidentes, incluyendo pintura roja lanzada contra el monumento a los policías caídos en cumplimiento del deber.
Y hace dos días, dirigentes latinos y afroamericanos realizaron una reunión comunitaria junto a legisladoras en la misma zona de la ciudad donde falleció Hernández para explorar maneras concretas de reducir las tensiones entre la policía y las minorías.
Para Kluding-Rodríguez, el petitorio es ante todo un gesto simbólico “de la necesidad de un gran cambio cultural” que permita “restablecer la comunicación entre policías y minorías”.

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