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Los pastores ovejeros de las Rocosas llevan una vida indigna, según activista 

Los pastores ovejeros de las Rocosas llevan una vida indigna, según activista
La gran mayoría de los pastores, dice CLS, carecen de electricidad, agua corriente y servicios sanitarios, y en muchos casos "dependen completamente de su patrón para proveerse de agua y de comida e incluso para comunicarse con el mundo exterior". EFE/Archivo

Denver (CO), 31 jul (EFEUSA).- Los pastores ovejeros, provenientes de América Latina y Asia, viven y trabajan bajo duras condiciones en lugares aislados de las Montañas Rocosas, a lo que hay que sumar unos bajos salarios y condiciones de empleo contrarias a los derechos humanos, según un activista.
“La Declaración Universal de los Derechos Humanos es un compendio de los derechos humanos que los países del mundo tienen la obligación de valorar. Muchos de estos derechos no existen para los trabajadores agrícolas con visas del programa H-2A, como los pastores ovejeros”, dijo a Efe Thomas Acker, del Departamento de Español en la Universidad Colorado Mesa.
Según Acker, los pastores ovejeros carecen de derechos como “tener suficiente comida y adecuada vivienda y acceso a atención médica, sentirse libre de opresión y derecho de asociación y asamblea, entre otros”.
Y para esos trabajadores la situación se complica porque los “actuales salarios de estos trabajadores empiezan en 750 dólares al mes”, comentó Acker, que desde hace seis años recorre las Montañas Rocosas en donde trabajan cientos de pastores ovejeros de Perú, Bolivia, México, Chile y Argentina, entre otros países, para documentar sus condiciones de vida y trabajo.
De esa manera, el ingreso promedio de esos pastores ronda los 9.000 dólares al año, mientras que el promedio anual en Colorado es de 31.000.
Desde el pasado 15 de abril, el Departamento de Trabajo (USDOL) analiza una propuesta para “enmendar las reglas que gobiernan la certificación de empleo de trabajadores no inmigrantes en trabajos temporales de agricultura como parte del programa H-2A”.
La revisión es necesaria, según el Gobierno federal, para establecer “un conjunto único reglas” para esa actividad.
Uno de los elementos de esa revisión es aumentar el salario mínimo de los trabajadores agrícolas con visas H-2A, pues en los últimos 20 años solo ha habido un aumento de 50 dólares al mes.
Según USDOL, en el caso específico de Colorado (la tercera mayor industria ovejera del país), el aumento propuesto es llegar a 2.441 dólares mensuales en 2020, similar al ingreso promedio actual en los condados del oeste de Colorado. Pero para la Asociación de Productores de Lana de Colorado (CWGA) esa cifra es muy alta y podría llevar al cierre de varios ranchos.
Sea como fuere, las nuevas reglas son necesarias, explicó Acker, porque “no existe actualmente ninguna manera para que el empleado controle su salario ni su seguridad laboral en la estructura del sistema H-2A, porque el estatus migratorio del trabajador dependen ciento por ciento del empleador”.
Un documental producido por la CWGA en 2012 sobre este gremio en Colorado confirma esa dependencia y afirma que ser pastor ovejero es “un estilo de vida complicado y a veces remoto”, pero señala que los ovejeros reciben viviendas, salarios y beneficios adecuados y tienen acceso a comunicaciones y servicios de salud cuando los necesitan.
Pero un reporte de la organización no lucrativa División de Trabajadores Agrícolas Migrantes de Servicios Legales de Colorado (CLS) apunta que los pastores “trabajan aislados y deben soportar las condiciones climatológicas más extremas en los campos abiertos” y se espera que “estén de servicio” de manera permanente.
La gran mayoría de los pastores, dice CLS, carecen de electricidad, agua corriente y servicios sanitarios, y en muchos casos “dependen completamente de su patrón para proveerse de agua y de comida e incluso para comunicarse con el mundo exterior”.
“Esta desigualdad de poder es lo que genera los abusos que hemos documentado”, puntualizó Acker. Por eso, “resulta de gran importancia el hecho que este año USDOL se haya sentido obligado a reevaluar el método que emplea para calcular los salarios de los trabajadores H-2A en ganadería”.
“Esto podría resultar en un aumento de salario, algo que los trabajadores que hemos entrevistado siempre han indicado de la mayor prioridad para ellos”, comentó Acker sobre una decisión que se espera para noviembre próximo.
Además, según este profesor, la llegada de pastores ovejeros sudamericanos a Colorado genera otro gran beneficio, pocas veces reconocido: la presencia de culturas tradicionales.
“Muchos de los pastores peruanos y bolivianos son de poblaciones indígenas y personifican una fascinante cultura milenaria”, expresó.

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